Golpes con paila fueron determinantes en muerte de hombre a manos de su pareja, en Praderas del Doral
El proceso judicial contra Heydi Carolina Vallejos, de 31 años, acusada del homicidio de su pareja Lester José Ordóñez Díaz, de 41, dio un giro determinante tras la presentación de pruebas forenses y testimonios que revelaron un escenario de tortura física y manipulación farmacológica.

El hombre murió tras ser hallado inconsciente en un cuarto de su casa ubicada en residencial Praderas del Doral, en el Distrito VI de Managua, el 21 de mayo del 2024.
La primera vez, la Fiscalía desechó el caso porque no se reunieron las pruebas necesarias, pero Olivier Ordóñez, hijo de Lester, impulsó nuevamente la acusación, asegurando que Heidi Vallejos mató a su padre y quiso ocultar el crimen con una mentira.
Durante la última audiencia realizada este viernes, la Fiscalía presentó pruebas que vinculan directamente una paila con las heridas fatales.
Según el ente acusador, la paila metálica, encontrada debajo de una cama, con manchas de sangre y abolladuras, fue utilizada para propinar al menos ocho lesiones severas en el rostro de la víctima.
El dictamen del médico forense Carlos Hernández fue uno de los puntos más críticos del juicio. El estudio reveló que el cuerpo de Ordóñez Díaz presentaba un total de 69 lesiones contusas distribuidas en el cuello, tórax y cráneo.
“Las lesiones se determinaron por los cambios de color en la piel; el estudio indica que algunas de estas heridas fueron producidas en un lapso menor a las 48 horas previas al fallecimiento”, detalló el especialista, confirmando que la víctima sufrió ataques constantes poco antes de morir.
A la violencia física se sumó el revelador testimonio del enfermero José Alfaro, quien compareció como testigo y declaró que la acusada suministraba fármacos de forma irregular a la víctima, ignorando las advertencias médicas sobre los efectos secundarios.
Según el testigo, Lester Ordóñez le confesó en vida que era obligado a ingerir los medicamentos bajo amenazas y que sentía un profundo temor hacia Heidi Vallejos debido a los constantes maltratos.
El uso de los fármacos sin restricción provocaba en la víctima lagunas mentales y serias complicaciones motoras que incluso ponían en riesgo su vida al conducir.
El Ministerio Público sostiene que tiene pruebas suficientes para demostrar la responsabilidad de Heydi Vallejos en el crimen. Sin embargo, el juicio ha sido suspendido temporalmente.
El objetivo de esta pausa es permitir la presentación de una prueba final en la próxima sesión, la cual ha sido calificada como la «pieza del rompecabezas» que terminará de esclarecer la dinámica del crimen y definirá la sentencia para la procesada por el hecho sangriento.
