Oliverio Castañeda: el primer asesino serial de Nicaragua
La historia de Oliverio Castañeda Palacios, el guatemalteco procesado por envenenamientos en León durante el año 1933, continúa despertando interés entre los nicaragüenses décadas después.

En el Día de los Fieles Difuntos, La Nueva Radio YA recorrió el cementerio Guadalupe y conversó con Alex Morales, apasionado por la historia, sobre este personaje.
Castañeda es considerado el primer asesino en serie de Nicaragua, quedó vinculado a las muertes de su esposa, Martha Jerez, y de Enna Gurdián y su padre, Enrique Gurdián.
Una reconstrucción periodística basada señala que los análisis toxicológicos identificaron estricnina en las víctimas.
La estricnina es una sustancia extremadamente tóxica que se ha utilizado como veneno para controlar roedores. En su forma pura es un polvo cristalino blanco, sin olor y de sabor amargo.En su forma pura es un polvo cristalino blanco, sin olor y de sabor amargo.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), pequeñas cantidades pueden provocar una intoxicación grave e incluso la muerte.
En el organismo, altera las señales nerviosas que regulan la actividad muscular, provocando rigidez, espasmos intensos y dolorosos, y dificultad para respirar. En el organismo, altera las señales nerviosas que regulan la actividad muscular, provocando rigidez, espasmos intensos y dolorosos, y dificultad para respirar.
Tras su ingestión, los síntomas suelen aparecer entre 15 y 60 minutos; la persona puede permanecer consciente durante los espasmos. En los casos graves, las contracciones comprometen la respiración y pueden causar la muerte.
Su llegada a León

Castañeda llegó con su esposa a León en 1932 para continuar sus estudios de Derecho. Las reconstrucciones periodísticas sitúan su alojamiento en el Hotel La Esfinge, frente a la residencia de la familia Gurdián, con la que estableció amistad.
Un documento de la época confirma que obtuvo la ciudadanía nicaragüense: el Acuerdo Presidencial número 415, aprobado el 2 de marzo de 1933, le concedió carta de naturalización.
La disposición, publicada en La Gaceta número 56 del 9 de marzo, lo identifica como guatemalteco, viudo, estudiante de Derecho y radicado en la ciudad de León.
Durante la entrevista, Morales recordó las muertes sospechosas que rodearon su estancia en la ciudad y los relatos sobre animales envenenados con estricnina.
La participación de Castañeda en el envenenamiento de perros callejeros también aparece recogida en reconstrucciones periodísticas del caso.
Un hombre que dividió a la sociedad leonesa

Culto, simpático, elegante y acostumbrado a vestir de negro: así describen a Castañeda los relatos citados por Morales. Según nuestro entrevistado, su carisma hizo que parte de la población se resistiera a creer las acusaciones.
“Había mucha gente que decía que él había ocasionado los incidentes; había otra gente que no, que se negaba a creerlo”, explicó.
Las investigaciones periodísticas precisan que contó con apoyo de un abogado, aunque recurrió a la autodefensa en buena parte de las audiencias.
Los documentos registran una condena y una apelación

Aunque durante la entrevista se sostuvo que el juicio no llegó a concluir, la prensa de la época documenta una condena judicial y una posterior apelación.
El Diario de Costa Rica, en su edición del 9 de julio de 1936, informó que el jurado había absuelto a Castañeda por la muerte de su esposa y lo había condenado por los asesinatos de Enna y Enrique Gurdián.
Según esa crónica, conservada por el Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica, el juez Iván Argüello Gil le impuso 20 años de reclusión, sentencia que el acusado apeló.

El periódico también reprodujo una resolución posterior de la Corte de Apelaciones que imponía la pena de muerte por los asesinatos de los dos miembros de la familia Gurdián.
La misma publicación informó que Castañeda murió en julio de 1936, antes de recibir la notificación de esa resolución.
La versión difundida entonces señalaba que la Guardia Nacional lo mató después de una fuga y un supuesto segundo intento de escapar.
El recorrido de La Nueva Radio YA también recogió la presencia ocasional de flores y veladoras en el lugar visitado, sin identificar a quienes las depositan.

La entrega del periodista Carlos Alfaro León, con cámaras de Elsa García y José Luis García, incluyó una visita al antiguo Hotel La Esfinge, otro de los sitios vinculados con la estancia de Castañeda en León.
