Petro, América Latina es para la Paz y la Vida
Palabras del Presidente de Colombia, Señor Gustavo Petro, durante el “Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026”, el día de hoy Miércoles, 28 de Enero de 2026.
PETRO, AMÉRICA LATINA
ES PARA LA PAZ Y LA VIDA
Palabras del Presidente de la República de Colombia,
Señor Gustavo Petro, durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026
Miércoles, 28 de Enero de 2026
Excelentísimo Presidente de la República de Panamá y Compañero, vecino José Raúl Muliño Quintero.
Excelentísimo Presidente de la República Federativa de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva y Compañero.
Excelentísimo Presidente de Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz y Compañero.
Y continúo. Todos los Presidentes, que para cortar tema, pues los saludo a todas y todos. Trataré de ser breve, pero me cuesta trabajo. Entonces, ahí veremos.
Pero, uno, yo creo que a pesar del fracaso de la relación entre los Estado-Nación latinoamericanos y caribeños, relativo, hay éxitos, hay fracasos, los Pueblos se han articulado en la historia de tal manera que nosotros debemos empezar a vernos a sí mismos como una civilización latinoamericana y caribeña diversa intensamente e internamente, pero articulada por los Pueblos, por la historia. Y eso es mucho más poderoso que la articulación de Estados-Nación que han perdido progresivamente el poder.
Lo vemos con exactitud ya en la gran crisis de las Naciones Unidas. Atacada desde diversas visiones, la organización de Naciones Unidas no es capaz. Y eso se mide profundamente, precisamente en un momento histórico, el genocidio sobre Gaza, que aún ni se reconoce.
Y Naciones Unidas se creó precisamente para impedir genocidios. Esa es su razón histórica, para impedir la guerra en el mundo, para construir una paz entre Naciones. Y cada vez estoy más cercano a que ya no es sólo una paz entre naciones que construyen guerras, sino una hermandad humana.
Y la hermandad humana se hace entre civilizaciones. Samuel Huntington, que le hizo un libro, no sé qué se hizo, pero escribió un libro que se llama Los conflictos entre las civilizaciones, y anunciaba una guerra entre civilizaciones, de la cual Latinoamérica, Samuel Huntington lo reconocía, saldrá triunfadora, dijo él en su libro. Pero yo creo que el concepto no es conflicto entre civilizaciones, sino diálogo entre civilizaciones si queremos hermandad humana y paz.
Y no creo caer en una extracción demasiado difícil. Sólo si hay hermandad humana habrá libertad en general. Sólo si los espíritus de cada persona, y cada persona debe tener una identidad universal por persona, no porque es una nacionalidad, entonces tendremos libertad y pensamiento profundo para poder soportar los equilibrios con la tierra o más allá.
Y entonces, segundo, si Latinoamérica es una civilización no cubre toda América. Y entonces tenemos que resolver si comenzamos por la universalidad difícil o comenzamos por el continente. Y es una discusión hoy, concreta.
Un pacto por la vida y la libertad en América, en las Américas, si es preciso decirlo así, me parece fundamental y hay que intentarlo. Y si no se puede, entonces tenemos como civilización latinoamericana y caribeña reconocer lo que somos. No sólo hacia adentro, como una identidad cultural diversa y poderosísima, o como una identidad natural que lo signa es la exuberancia y la belleza de la vida, su intensidad.
Son nuestros dos grandes poderes, pero son el poder que creemos no tenemos por no tener misiles, por no tener billetes en plástico. Que no son riqueza, compañero Paz, ojo, porque la verdadera riqueza tiene dos fuentes, la naturaleza y la fuerza de trabajo viva, viva, cualquiera que sean sus componentes. Entre más educada tiene usted razón, entre mayor sea el intelecto general de la sociedad, mayor riqueza.
Si dejamos morir la naturaleza, morimos de pobres. Luego son dos fuentes sobre las que tenemos que apalancarnos porque ambas tenemos de sobra. Por eso cambiar esto, a veces me lo pongo por no, me lo regalaron, cruz, no es la cruz, no solamente hay que tener libertad de creencias, indudablemente, y una es la cruz, que hay que respetar y entender, pero no voy a entrar en esa discusión religiosa de libertad de creencias.
Aquí hay oro, ¿por qué cambiamos el oro por el billete de plástico? Ahora estamos sufriendo las consecuencias en Colombia, que nos roban el oro, compañero Lula, y usted sabe, va por los ríos, va por el mar, se deposita generalmente en el norte, Estados Unidos, robado, no por ellos, sino por mafias internas. Y el narcotráfico y la mafia, independientemente de las sustancias, la más peligrosa, el fentanilo, van contra la vida, y por tanto tenemos que realizar una alianza total de inteligencias de cerebros libres, pero intelectualmente altos, para lograr derrotar hoy uno de los peores enemigos de la vida en todas las Américas, comenzando por Estados Unidos, que ve perder entre 70.000 y 100.000 personas cada año por un veneno, no es una droga, no es el vino, no es el whisky, que son drogas, ni la chicha de mi país, que también lo era, sino veneno puro, mortal. Es la droga, no del capitalismo que fue y es la cocaína, compañero Paz, sino de la muerte, de los tiempos de la crisis climática.
Entonces intentar un diálogo entre las Américas es importantísimo, en mi opinión, y hay que ensayarlo, puede fracasar. Puede fracasar si no se entiende que somos civilizaciones diferentes, que una hasta allá, otra hasta acá, somos diferentes, pero entre diferentes, como aquí lo han dicho, se puede pactar. No nos debemos confundir entre civilizaciones, sino reconocernos y pactar.
Y yo creo que el pacto fundamental tiene dos conceptos, así aparezcan abstractos, pero son concretísimos. La libertad y la vida. Libertad integral y la vida.
Libertad integral es emanciparse y emanciparnos, y emanciparse la humanidad. La vida lo es todo, y por tanto sin libertad y sin vida no existimos como seres humanos en ninguna parte del planeta. Y el pacto es por la vida y la libertad.
Y eso lo vivimos en la historia, panameños, colombianos, venezolanos, ecuatorianos y todos los Pueblos, unos más tardíos que otros, porque somos Repúblicas. Y nos fundamos bajo el principio de la Libertad. Punto.
Con sus contradicciones obvias, pero ese fue nuestro principio fundante, libertad y vida, que deberíamos poner en todos nuestros escudos y banderas. Bien, bajo esa idea, entonces, ¿qué pasa con la civilización latinoamericana y del Caribe? Yo estoy en un país que es intensamente andino e intensamente caribeño y selvático y afro y llanero, mestizo, blanco, negro. Ayer se burlaban porque decía que nosotros venimos del imperio romano y aquí tengo que repetirlo, entre varios ancestros el que el principal, el que ya tiene 60 mil años de antigüedad en nuestras velas, venas, que son nuestros ancestros amerindios, que no pedían permiso para cruzar fronteras que no existían.
Eran libres. Y aquí, bajo esos ancestros, está el imperio romano. Nos ha marcado.
Venimos de allá también, como venimos del África, que trajeron a la fuerza. Y entonces se van marcando sus regiones, que no digo civilizaciones, y que deberíamos entender como parte de un proceso. Región europea occidental, región africana, región asiática o oriental, región del Pacto Andino, región del Mercosur, región del Caribe y arriba el TLC entre México, Estados Unidos y Canadá, que empieza a fracturarse, empieza a fracturarse el Pacto Andino, empieza a fracturarse la Unión Europea y los conflictos entre la sociedad de Estados Unidos crecen.
Y entonces, ¿hacia dónde vamos? Hacia la ruptura del orden internacional, que sólo nos llevará a la barbarie y la Tercera Guerra Mundial. Y resulta que el huracán se volvió con su ojo caribeño. Ya no somos la América Latina que quedó en los márgenes de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, menos mal.
Pero ahora está aquí, y somos uno de sus objetivos. Y eso lo tenemos que solucionar, necesariamente, si no queremos ver llover la muerte sobre nosotros. Y ya la estamos viendo.
Yo no defiendo, como dice mi prensa, a Maduro. Digo es que tiene que ser juzgado por un tribunal o venezolano o americano de las tres Américas, si construimos un tribunal de justicia de todas nuestras regiones contra el narcotráfico, que creo se debe construir. Creo.
La vieja idea que se practica no ha servido para detener el narcotráfico. Lo que yo veo es que crece, crece y crece. Y no es regional, presidente Novoa, es mundial, universal.
La cocaína que compran de Colombia en la frontera venezolana o en la frontera ecuatoriana o en otros lugares, no es de mafias colombianas los compradores. Ni siquiera podría decir que es de mafia latinoamericana. Es una multinacional internacional.
Hay latinos, hay albaneses, hay franceses, hay suecos, hay alemanes, españoles, hay norteamericanos, hay mexicanos y hay estadounidenses, etcétera. Entonces es un enemigo más poderoso que solo podemos combatir si juntamos inteligencias y lo estamos haciendo con todas las inteligencias policiales de esos países. Y en Manaos me reuní de allá con el presidente Lula la última vez para fundar e incluso inaugurar edificios ya hechos de integración policial y creo que ese es el camino.
Y en Ipiales, lo he dicho, pero puede ser en Ecuador, una de las grandes fronteras de la droga, hay que construir necesariamente integración policial y no solamente esa ecuatoriana y colombiana que ya la tenemos, sino abrirla para poder ser eficaces relativamente aunque hay discusiones al respecto. Y eso es integración, ¿por qué? Porque no es exactamente sobre una carretera que deberíamos abrir, doctor presidente Novoa, porque están hechas. Si las cerramos, cruza lo ilegal.
Eso camina a pie entre las quebradas y la selva. No, claro, también sobre las carreteras, pero sobre las carreteras circula sobre todo el trabajo y eso riqueza. Y le ofrezco entonces esa posibilidad de que hablemos.
Pero en relación a toda la civilización latinoamericana, un pacto contra las mafias, no digo contra las sustancias que son inertes, es un pacto por la vida y la libertad. Y lo mismo le diré al presidente Donald Trump. No sé cómo saldrá esa conversación, pero es lo que pienso.
Y por eso, presidente Lula, a pesar de nuestra cercanía de modelos económicos, porque también puedo mostrar esos resultados, pero en nuestro tamaño. Sí, en mis tres años hemos reducido la pobreza, dos millones de personas salieron, hemos aumentado la clase media, dos millones y medio de personas entraron, hemos elevado sustancialmente el salario, que yo ya no llamo mínimo, sino vital, precisamente por la vida. Y alcanzamos ese nivel estadístico.
Ahora intentan tumbarlo, pero en el capitalismo hay contradicción y hay que entenderlo así, como en todo movimiento fluido hay contradicción. Es el principio de contradicción y no es un capital para todos. Pero hay que regularlo porque el presidente Paz tiene razón en que es el gran creador de abundancia.
Sólo que hay unas abundancias que matan la vida y hay unas abundancias que pueden generarla. Ojo, la dialéctica no es Aristóteles, sino Heráclito y la O.C. Y parecen tener razón porque el COVID lo demostró y la crisis climática lo demuestra fehacientemente. Juntas, pues es ciencia y la ciencia nos dice que tenemos que cambiar de modo de energía.
No ya, pero sí transitar. Y es un tema para hablar con Estados Unidos, porque América del Sur y el Caribe tienen cuatro veces más potencial de energías limpias en un año que lo que demanda la matriz energética de los Estados Unidos. Y voilà, como dicen los franceses, ahí está la base de un pacto.
Si se hace sobre el petróleo o el carbón como los europeos, vienen guerras mundiales. Y lo estamos viendo. Incluso en mi vecindario.
Si lo hacemos sobre la vida y la libertad, entonces el modo de energía tiene que cambiar. Es mi discusión un tanto con el presidente Lula en la COP 30, que Colombia objetó, el único país que objetó la declaración. Y lo hicimos con dolor, pero no se puede negar la ciencia.
Y la ciencia dice que en un 75% del calentamiento global del mundo que nos puede llevar, si se deja, a la extinción de la vida, pues hay un modo de energía atrás que está impulsándolo. Y es humano, pero está centrado en la muerte del carbono. Y entonces hay que hacerle caso a la ciencia si queremos progresar como humanidad.
Y nosotros tenemos poder en esa energía, más que casi nada en el mundo. Y entonces, ¿dónde se puede cifrar nuestra riqueza futura? En la vida. Es una economía para la vida.
Y en concreto, eso se llama trabajo humano vivo, diverso e inteligente. ¿Qué tenemos? Diverso. Colombia en su sangre, de su gente, tiene al parecer, según la CIA, la mayor diversidad de Pueblos del mundo.
130 ancestros, culturas en nuestras venas. Y eso se llama riqueza. No tenemos por qué bajar la cabeza.
Es nuestra riqueza. Y tenemos el cuarto lugar. Y si nos juntamos con Brasil, el primero, y con Venezuela, y con Ecuador, segundo, tercero, cuarto, pues somos la potencia de la vida.
Y es sobre eso que debemos fundar, en mi opinión libre, no me callo, la libertad. Nuestro progreso, no sólo general, sino familiar. Y nuestras posibilidades enormes de entregarle al mundo otra propuesta diferente que la guerra y la muerte.
No queremos misiles sobre Caracas, no, ni sobre ningún país de América, ni al norte, ni al sur. Y lo vuelvo a repetir como lo dije ayer, malinterpretado y desinformado, como siempre, todos los días hacen eso conmigo en una prensa que es de un sector social específico. Y es que haber bombardeado Caracas, la patria del libertador, no porque sea de Maduro o no, eso es coyuntural, sino en la historia entre Estados Unidos y América Latina, haber bombardeado la patria del libertador, no lo va a olvidar ninguna generación de jóvenes en ninguna parte de nuestro país, ni de América Latina, basada en la libertad, y el Caribe, por donde surcó Bolívar, si fue a Haití, en donde se hizo con esclavas, que se liberaron, que se emanciparon, el tricolor que hoy tiene Venezuela, Colombia y Ecuador.
La mitad de esa bandera, dependen los países, es la bandera de Haití, caribeña, que era la bandera de la emancipación en el mundo en aquella época, y el amarillo es esto, es el sol del Caribe. Entonces tenemos Caribe y tenemos Andes, y tenemos mar, y tenemos sobre todo libertad, y no se pueda callar con la amenaza a la libertad. Luego tenemos que juntarnos, y tenemos que hablar la verdad, tiene razón el presidente Paz, la verdad, por lo menos la que creemos, y hay varias, y hay que juntarlas, y por eso el diálogo, para entendernos.
Bolívar murió, en mi opinión, de sed, crisis electrolítica, porque no le dieron agua, y no se llevó a Manuelita. El amor siempre salva, a veces mata, pero siempre salva. Allá en la tierra de Granados, que hay una discusión pendiente, pero en Santa Marta, y ahí nació Jaime Bateman, el fundador de mi organización política de por vida, y de mis ideas en el fondo, y Jaime Bateman, fundador del M19, fue amigo entrañable en la clandestinidad de Omar Torrijos, y dicen que lo hizo matar Noriega, pero, historia, ya se sabrá.
Amigo entrañable, porque eran caribes, y sabían, y habíamos compartido el mismo país antes, y éramos portadores de libertad, como los que cayeron en la fosa común, el presidente Muliño, que aquí está en la frontera, que era frontera común de decenas de personas que hay que llevar a sus respectivos países actuales, en mi opinión, ya se llevaron a Caterino Garza, el gran general mexicano. Entonces, un pacto, si no somos el centro del mundo, si nos miramos geográficamente, no la cola del mundo, sino si ustedes ponen a las Américas en el centro, no sólo Panamá, y de ahí su importancia enorme, sino todo lo que junta el océano atlántico con el océano pacífico, es poder, porque atrae especies animales, atrae las especies humanas, que no lo son en plural, la especie humana, y porque es el centro del mundo, no de las mercancías solamente, sino de la vida, y sobre ahí afincamos nuestro poder, y debemos dialogar, no hacer la guerra, y entre nosotros, ni con el mundo, somos centro también de paz, y de verdad. Verdad, paz, vida, y sobre todo, si no es la vida, se acaba la libertad integral.
Y eso iré a hablar con Trump, y espero me entienda Donald Trump, porque allá también, y termino con esto, hubo un libertador, emancipador, con sus contradicciones, como todos nosotros. Washington, el almirante Vermont, que es de Estados Unidos hoy, era al servicio de Inglaterra, peleó en Cartagena, y un conde sueco al lado de Bolívar, peleó en Santa Marta, de Granado, siempre se me olvida el nombre, esos nombres son difíciles, y franceses, a ingleses, a irlandeses, el mundo peleó con nosotros, por una razón, la libertad, no la esclavitud. Y un lechón de Washington fue entregado por mensaje de él, al libertador, emancipador, Simón Bolívar.
Y él murió en Santa Marta, de sed, con la cadenita que tenía el lechón de Washington. ¿Qué los juntaba? ¿Qué los hacía quererse entre ellos, sin conocerse nunca personalmente? Sí, la libertad, ambos a caballo, la libertad. Y por tanto, si queremos rehacernos y mirémonos como civilización latinoamericana y del Caribe, y juntemos las subregiones, no los países por separado.
¿Por qué el pacto andino no hace un acuerdo con Mercosur, conjuntamente, y con el bloque económico del Caribe, y así sucesivamente? ¿Por qué nos dejamos despedazar en unidades y fragmentos, o nos unimos de verdad? Y entonces seremos lo que somos, poder. ¿Por qué nuestros ejércitos no se conversan? Para mirar las causas de nuestra inseguridad, la primera de las cuales no son propiamente los seres humanos, los Pueblos, sino lo que atenta contra la vida. Y claro, no es solamente el narcotráfico, sino es lo que mata a nuestras selvas, es lo que mata a nuestra gente, es el peligro inminente.
Y el peligro inminente se llama hielos derretidos, se llama la selva amazónica que se quema, se llama la Patagonia que se puede extinguir, y los chiles de los bosques del Chile del Sur de Arauca, que tanto cantara Pablo Neruda, mi poeta, y tengo un poeta novelístico que es Gabriel García Márquez, pero también Vargas Llosa, y también Amado y otros muchos hermosos escritores con los que tenemos que levantar la cara en el mundo, porque aportamos al arte mundial. Todo arte es universal. Y no los aburro más, pero dejo mis palabras porque no me dejo callar.
Vamos a hablar con el presidente Donald Trump de libertad, a ver si el mensaje de Washington y de Bolívar se restablece, y es la base de un pacto de las Américas por la vida y la libertad. Gracias, muy amables. Este contenido fue financiado con recursos del Fondo Único de TIC.
